¿Qué es el la reducción de mamas?
La mamoplastia de reducción es una operación que ayuda a muchas pacientes a mejorar el aspecto de sus senos, aliviando de paso toda una serie de trastornos tanto físicos como psicológicos que provocan gran cantidad de problemas para la salud.
Has de saber que la reducción de pechos no altera las características fisiológicas y funcionales de esta parte de la anatomía femenina. Con la intervención vamos a conseguir dos objetivos al mismo tiempo: por un lado las mamas se recolocarán en su lugar ideal y por otro se reducirá el volumen de las mismas, consiguiendo unos senos más pequeños, firmes y atractivos desde el punto de vista estético.
Las técnicas de la mamoplastia de reducción
Existen distintas técnicas y métodos para realizar una reducción de pechos que tienen en cuenta aspectos como la altura del pezón, la prolongación de los senos hacia las axilas o la separación entre ellos. De todas formas, el cirujano será quien tenga la última palabra en cuanto al procedimiento a utilizar y te asesorará de las distintas alternativas que existen para obtener un resultado perfecto.
¿En qué consiste esta operación?
Se trata de una intervención quirúrgica muy sencilla, que requiere el uso de anestesia general y sedación profunda y que dura entre dos y tres horas. Para realizar un seguimiento exhaustivo tras la mamoplastia se recomienda que la paciente esté al menos 24 horas ingresada en la clínica, ya que durante este tiempo se realizarán analíticas, electrocardiogramas y otra serie de pruebas que son esenciales para descartar cualquier tipo de problema.
Revisiones tras la operación
Tras la reducción de senos es necesario acudir a cuatro revisiones periódicas, una tras la primera semana, otra a las dos, la siguiente a partir de los dos meses y por último transcurridos seis meses de la operación. El alta médica se da por norma general cuando pasa un año.
¿Qué problemas acarrea un pecho muy grande?
¿Por qué se realiza esta operación?
Aunque existen distintos motivos que pueden llevar a una paciente a someterse a una operación de reducción de pecho, por norma general se debe a problemas de espalda o de cansancio acusado. Y es que tener unos senos demasiado grandes va a provocar toda una serie de trastornos físicos, como por ejemplo malas posturas y sensación de sofoco al dormir, dolores en los hombros y en el tórax, así como durante la menstruación.
Otro aspecto esencial son los problemas mentales que acarrea tener unas mamas hipertróficas, que en ocasiones provoca una enorme inseguridad en las mujeres que se traslada a todos los ámbitos de su vida.
Tipos de mamas hipertróficas
Mamas grandes
Esta operación puede realizarse en mujeres que simplemente tienen los senos grandes en relación a su aspecto físico. En estos casos el problema es simplemente estético aunque a veces puede acarrear consecuencias derivadas de la falta de confianza.
Ptosis
Como en el caso anterior, los pechos son demasiado grandes para la anatomía de la paciente pero además están caídos, lo que supone un doble inconveniente de tipo estético y emocional. La ptosis normalmente se origina más por un exceso de piel que de las glándulas mamarias.
Gigantomastia
La mamoplastia de reducción está especialmente indicada para pacientes que sufren de gigantomastia, es decir, que tienen los pechos desproporcionadamente grandes y caídos. Además de un problema estético y psicológico, esto provoca toda una serie de dolencias de espalda, hombros y en ocasiones hasta alteraciones de columna.
Problemas físicos
Reducción de mamas por problemas de columna
En casi todos los casos los dolores de espalda y el cansancio están asociados al peso de los senos hipertróficos. La alteración más frecuente se localiza en la columna vertebral y está causada por la presión que las mamas ejercen sobre las paredes del tórax, que obliga al cuerpo a aumentar la cifosis dorsal para equilibrarse. Este cambio incide directamente sobre las vértebras y en algunas pacientes puede causar artrosis de columna, sobre todo en aquellas de mayor edad.
Reducción de mamas por problemas de respiración
Cada vez que respiramos los músculos elevan la pared torácica, por lo que las mujeres que tienen los pechos muy grandes tienen que hacer un considerable esfuerzo que produce toda una serie de problemas físicos y sensación de asfixia o fatiga. Se trata de un tema que no debes dejar pasar, ya que con el tiempo es posible que surjan complicaciones mayores relacionadas con el sistema cardiovascular.
Problemas psicológicos
Reducción de mamas por problemas estéticos
Aunque muchas mujeres que tienen poco pecho están deseando realizar una mamoplastia de aumento, en el caso opuesto, las pacientes que tienen hipertrofia mamaria conocen de primera mano los problemas de tener un volumen demasiado elevado. La ropa no siempre queda bien, los sujetadores acaban dejando profundas marcas en los hombros y se produce hinchazón y enrojecimiento en la parte inferior del busto.
Reducción de mamas por problemas psicológicos
Casi un tercio de las pacientes que se someten a una reducción de pechos afirman haber sufrido algún tipo de conflicto emocional debido a su deformidad mamaria, lo que ocasionaba un complejo de inferioridad con respecto a otras mujeres.
Aunque a veces pueda parecer un asunto meramente estético, en realidad se trata de un problema psicológico de consideración y buena muestra de ello la encontramos en el estado de ánimo durante el postoperatorio, donde al ver los resultados la reacción es casi idéntica a haber superado una larga enfermedad.
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